FUENTES
El Cantar de mio Cid reaprovecha una buena cantidad de noticias históricas, a menudo transformadas por las necesidades
literarias de adecuar la historia al género de los cantares de gesta y a lo que se esperaba de un héroe épico, e inventa otra serie de
pasajes, el más destacado el de la afrenta de los infantes de Carrión, que es toda ficticia, pues ni siquiera se ha podido comprobar
la existencia de estos condes.

Dejando al margen la posibilidad, no demostrada, de que pudiera haber cantares épicos sobre el Cid anteriores al que se ha
conservado, y rechazada la existencia de unos presuntos «cantos noticieros», de los que no existe ningún testimonio, aunque
queda la objeción de que el cantar de gesta omite completamente el servicio de Rodrigo Díaz a los reyes taifas de Zaragoza, que
en la biografía latina está relatado con considerable extensión, pero esto mismo sucede con el himno panegírico Carmen
Campidoctoris, que también silencia este periodo en la selección que hace de los episodios narrados en la Historia Roderici.

Para otros datos, como los nombres de los personajes históricos, pudo haber utilizado también la documentación legal de la
época, en su condición de letrado, si bien por reminiscencias de documentos manejados por otros motivos, y no acudiendo
expresamente a archivos de diplomas sobre Rodrigo Díaz para documentar la obra que estaba escribiendo, lo cual es un
planteamiento anacrónico, además de que este tipo de documentación no ofrece el material que sería necesario para componer un
poema épico. Fue este procedimiento de composición en el que se fundamentaron las tesis de Colin Smith, que defendió que el
autor era Per Abbat, identificándolo con un clérigo y jurista burgalés.

Así pues, aunque secundariamente el autor del Cantar pudo recibir información procedente de documentos jurídicos y de la
Historia Roderici, la información histórica del Cantar de mio Cid proviene, fundamentalmente, de la historia oral, cuya vitalidad
era mucho mayor en el siglo XII de lo que hoy se podría pensar: todavía en 1270, los colaboradores de la Estoria de España de
Alfonso X el Sabio manejaban información obtenida de noticias orales sobre la época del Cid.

Si existió una tradición de cantares de gesta hispánicos anteriores al de mio Cid (algo que niegan autores como Colin Smith), este
heredaría su sistema métrico, que sería una romanización del hexámetro latino adaptado con acentos de intensidad, en lugar de
cantidad. Pero la más clara influencia se da con respecto a la épica francesa del siglo XII, en especial la Chanson de Roland
(quizá a partir de un Cantar de Roldán hispánico, de cuya existencia hay indicios), de la que adoptó, entre otros aspectos, el
sistema formular. Su eco se percibe también en otros pasajes concretos, como el verso 20 «¡Dios, qué buen vasallo, si oviesse
buen señor!», la aparición del arcángel San Gabriel, la estructura narrativa de los combates y el tipo de tácticas y armamentos
guerreros, o la figura del obispo guerrero Jerónimo, paralela a la del Turpín del la chanson de geste francesa.
Literatura Espaņola
El Mio Cid
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