Los Tres Mesteres
Se llama Mester de Clerecía a la literatura medieval compuesta por "clérigos", es decir, hombres instruidos y no necesariamente
sacerdotes (podían ser nobles, como Pedro López de Ayala, judíos, como Sem Tob, o musulmanes, como el anónimo autor del
Poema de Yusuf) que poseían unos conocimientos superiores a los del trivium o triviales, la enseñanza elemental de la época.
Estos clérigos habían cursado en cambio los altos estudios de entonces, la educación superior derivada del quadrivium, de donde
viene la expresión cuaderna vía, que sirvió para denominar su estrofa característica, el tetrástrofo monorrimo.

Mester viene del latín Ministerium, (oficio); la Edad Media, rigurosamente jerarquizada en tres estamentos o estados, la plebe, el
clero y la nobleza, se vio representada en el ámbito literario por tres mesteres que emanaban de esos sectores de la sociedad,
laboratores o trabajadores siervos y vasallos del señor, oratores o clérigos y defensores o militares.

El mester de juglaría era el más popular, aunque no tanto que sus autores no hubieran recibido una formación bastante superior a
la normal: la verdadera literatura tradicional del pueblo iletrado y analfabeto era entonces oral y principalmente lírica, mientras que
los juglares divulgaban poemas narrativos de tema guerrero compuestos por gente letrada, verdaderos autores de cantares de
gesta, destinando este producto a un público muy vario y poco escogido en las plazas de los pueblos o de los castillos, con un
estilo de verso irregular y anisosilábico de rima asonante en largas tiradas monorrimas, con habitual esticomitía y una retórica
sencilla, de forma semirrepresentada.

El mester de clerecía se engendró, por el contrario, en ámbitos eclesiásticos y religiosos más cultos, como los estudios generales
o las escuelas catedralicias o monacales, y utilizaba un vocabulario amplio, preñado de cultismos y colores retóricos, estrofismo y
no tiradas, verso regular e isosilábico y una rima más exigente, la consonante, con temas no guerreros sino religiosos y morales y
una conciencia clara de querer hacer "otra cosa" que los juglares, aunque con frecuencia tomaron algunos procedimientos
estilísticos de los juglares, que ya habían configurado una cierta tradición literaria que contribuyeron a enriquecer, civilizando la
lengua vulgar.

El mester de cortesía, menos articulado que los otros, nació, por el contrario, en el seno de la Corte, en las chancillerías regias, y
utilizó siempre la forma de la prosa para ámbitos legales y cortesanos, con la intención educativa de formar nobles y políticos que
pudiesen prosperar en las difíciles condiciones de la revuelta Edad Media española; a esta intención responden las numerosas
compilaciones de cuentos, las obras históricas y los diversos escritos de Don Juan Manuel y otros escritores en castellano y latín.

El Mester de clerecía, sin embargo, es una denominación que posee dos sentidos, uno restringido y más homogéneo y otro
amplio más heterogéneo. En sentido restringido, señala sólo a un grupo de obras de características muy definidas que siguen la
estela del Libro de Aleixandre: el Libro de Apolonio y las hagiografías de Gonzalo de Berceo, solamente. En sentido más lato, tiene
que ver con todas las derivaciones ulteriores que adaptaron este modelo a otras condiciones sociales y mentalidades: el Libro de
Buen Amor, el Rimado de Palacio, el Poema de Fernán González, los Proverbios morales, el Poema de Yusuf etcétera. Esta
segunda agrupación es más extensa y heterogénea.
Literatura Espaņola
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El Mester de Clerecía
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